Coleccionismo: el pasado en el presente

7 de enero del 2019

Lo que me preguntan con más frecuencia es “¿por qué coleccionas?”.

Hoy, 7 de enero, se celebra el Día del Coleccionista. Muchas personas en el mundo tienen el gusto de coleccionar objetos, como juguetes, monedas, billetes, tarjetas, timbres, y un sinfín de cosas más, y las clasificaciones se pueden ramificar de manera notable en cada área mencionada.

El coleccionismo puede ser un hobbie sano o un modo de inversión, el coleccionista es el que decide. No hay un manual del buen coleccionista y quien asegure que tal o cual persona no lo es, por el hecho de no encajar en sus estándares, es un pretencioso; cada quien habla de su experiencia y anima a otros para que empiecen la aventura o para que sigan adelante.

En el coleccionismo se aprende de los más experimentados; el conocimiento va pasando de boca en boca, de generación en generación. En cada pieza hay una historia, que va desde la búsqueda misma hasta el sentimiento que nos engancha al objeto.

Una pieza que forma parte de una colección puede remitir al pasado, generalmente a alguna vivencia en particular. Por ejemplo, en el caso de un juguete, te devuelve a aquellos momentos en los que jugabas con él o le tienes cariño porque fue un regalo especial de algún ser querido. Muchas veces, las personas que han formado parte de la vida del coleccionista tienen su esencia, también, en los objetos mismos de la colección.

El coleccionismo puede ser un hobbie de intenso placer que conlleva tiempo, paciencia, gratitud, administración en las finanzas personales, cuidar, por qué no decirlo, los impulsos de comprar por comprar, y compartir con otros, intercambiar, etcétera. Es cierto que el coleccionista puede caer en ser acumulador, y pienso que se debe ser selectivo a la hora de coleccionar.

Pero, ¿por qué hacerlo? Yo, por ejemplo, colecciono ciertos juguetes y tarjetas de futbol americano porque, en su mayoría, me remiten a momentos especiales de mi infancia y de mi juventud primitiva. No es porque viva en el pasado. Se tiene añoranza y nostalgia por aquellos momentos, sí; por las presencias que habitaron alrededor. Pero pienso que también el proceso mental–emocional del objeto colección es que se revive ese momento del pasado en el presente, en el ahora. Se sonríe en este momento. Se goza con más intensidad el camino hoy.