Muerte derramada, de Mario Sánchez Carbajal

Para Mario, 2014

Conforme avanzaba la lectura de Muerte derramada, un libro de cuentos escrito por Mario Sánchez Carbajal, pensaba “¿cómo fue que se le ocurrió escribir esta maravilla?”. Y no lo digo porque Mario sea mi amigo, sino porque, en verdad, considero que este libro es una pieza digna, no sólo del Premio Juan José Arreola 2014; es una gran oportunidad para retomar la titánica labor de desarrollar el cuento en nuestro país y contribuir a que sean más lectores los que se dejen deslumbrar por este género.

Los diez cuentos que integran esta obra giran en torno a la muerte de Ana, una niña de tres años de edad. Se puede evocar la imagen de un charco de sangre que se va expandiendo hasta tocar muchas vidas alrededor. De manera directa o indirecta, éste incidente transforma la existencia de muchas personas que, contada desde distintos puntos de vista y con acertadas técnicas y recursos narrativos, hacen de éste un libro al que todos deberíamos acudir.

Antes de sumergirme en este río carmesí, me llamó la atención no haber encontrado el libro en ninguna librería. ¡Ojalá hubiese sido porque estuviese agotado! Pero no. La poca difusión que se le ha otorgado lo hace completamente desconocido a los lectores, los que están fuera de las novedades literarias relacionadas a los premios que se otorgan a los creadores, al menos, en México.

Una de nuestra labor es leer a nuestros contemporáneos, analizar qué se está haciendo y qué alcances puede tener nuestra literatura para contribuir a la transformación positiva de nuestro país.

La riqueza de este libro no sólo se ve en el lenguaje preciso, honesto aunque despiadado, que se derrama en cada uno de sus cuentos. Como todos los personajes están afectados por un mismo hecho, la muerte de Ana, el libro pareciera estar cruzando con sutileza hacia los dominios de la novela; como una mano inquieta que busca rozar, sólo rozar, la pierna de una desconocida.

Pues con ese atrevimiento bien logrado en la narración, Mario nos lleva a sentir que no sólo cada cuento tiene un desenlace, sino el libro como tal, al leer la última página, nos envuelve en un giro vertiginoso, en una vuelta de tuerca que abarca, no sólo al relato final, sino a toda Muerte derramada en su conjunto, lo cual, habla de la evolución que Mario ha logrado, desde su primer libro La línea de las metamorfosis, como autor y como ser humano.

Porque Mario disfruta lo que hace. Vive y goza con escribir, y eso le da la fuerza para crear universos bien logrados que nos llevan, a la vez, a sentir esa vida derramándose sobre nosotros.

Suena paradójico, lo sé. Pero es que Mario es honesto con la literatura, no tiene miedo de decir las cosas como son o de hablar de temas, como la muerte, que nos causan repulsión. La Muerte nos provoca un temor natural al que, muchas veces, evadimos, no sea que nos mire y nos seduzca.

Pero es que después de leer Muerte derramada, contrario a lo que se pueda pensar, uno regresa a su realidad con la sensación de que ahora, la vida se derrama sobre nosotros y nos cobija. Uno se siente vivo y dispuesto a deleitarse con el instante, aún a pesar de la incertidumbre que el futuro nos pueda provocar.